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ASSOCIATION
DE FEMMES
FRANCO-ARGENTINES

Entrevista al artista Marcelo Toledo

Marzo 31, 2020


después del coronavirus: “Todos somos vulnerables”


para sección CULTURA Diario Clarín
por Beatriz Reynoso
 
Volvió de Nueva York, tuvo Covid-19 y fue dado de alta. Y contó la experiencia. “El lujo no sólo es lo que nos impacta por su sofisticación y calidad, sino aquello que nos conmueve por su belleza”, de este modo se presenta el artista argentino Marcelo Toledo, quien ha hecho de su orfebrería un lugar de arte. Nacido en Escobar, provincia de Buenos Aires, sus obras han llegado a los reyes de Holanda, Guillermo y Máxima, toda la Corona española y el rey de Marruecos, como así también a actores y cantantes de la talla de Madonna, Robbie Williams, Robert De Niro y Antonio Banderas. También realizó exposiciones para grandes marcas, como Ralph Lauren y Black Label, y tuvo muestras en Moscú, Nueva York y Tokio, entre otras ciudades.  
En los últimos tiempos, se posiciona en el arte contemporáneo con grandes esculturas en metal. En 2015, junto a la Fundación Rossi, tuvo una exhibición en el Museo Fortabat como parte del proyecto Manos de Mujer.
El artista, en una exposición en Buenos Aires. / Archivo, David Fernández.
El artista, en una exposición en Buenos Aires. / Archivo, David Fernández.
¿Pensabas que a los 44 años podías contraer el Covid-19, después de que todos hablaban del grupo de riesgo por edad o enfermedades pre-existentes?
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-Yo nunca había estado internado en mi vida. A mi edad, siempre he gozado de muy buena salud. He tenido gripes, faringitis, lo normal. Soy cuidadoso, anualmente me hago los controles que atañen a mi edad. No me imaginaba una situación de este tipo. Es cierto, de acuerdo a las declaraciones de los médicos, de los científicos, de la OMS, se hablaba de grupo de riesgo. Sinceramente no estaba en mis planes. Por eso, quiero dejar un fuerte mensaje a las personas de mi edad, a los más jóvenes, a los que tienen niños: todos somos vulnerables ante este pequeñísimo, invisible y dañino virus. La ciencia tiene su límite y frente a esta pandemia, más que nunca. Por eso, respetemos las recomendaciones que recibimos de las autoridades, quedémonos en casa, cuidemos la distancia social, adecuémonos a las instrucciones de higiene. Nadie está seguro y la mejor forma de ampliar nuestra seguridad es acatando las medidas. Yo tuve suerte en un punto, más allá de las angustias, lo viví casi como una gripe.
-¿Viajaste a Nueva York a finales de febrero?
-Un viaje más de los varios que hago durante el año. Lo hice para estar presente en la feria de arte más importante de EE.UU, The Armony Show, que se hace todos los marzos, en los muelles. Alquilé un taller en Jersey City y así puede avanzar en las gestiones para llevar la muestra que se vio en el Museo Judío local a los de Nueva York y de Berlín. Realmente, fueron diez días de intenso trabajo y también, de vida social. La feria terminó el domingo 8 y el lunes ya estaba en Buenos Aires. Apenas llegué, retomé el trabajo ya que tenía una agenda súper cargada.
-¿Cuándo empezaste a sentirte mal?
El martes 10 a la noche me sentí un poco engripado, lo asocié a la diferencia de temperaturas, partí de Nueva York con 3 grados y acá hacían 35 cuando llegué. Me dije, quizás el jet lag o falta de descanso por la conexión. El miércoles recibí gente de afuera, con una cita programada, tenía que hacer una demostración para dos personas. Al rato, empecé a tener el teléfono bombardeado por amigos que me decían que iban a tener que hacer cuarentena los que venían de países de riesgo. En ese momento, EE.UU. no estaba en esa lista y luego si lo agregaron. Algo me iluminó, me fui del trabajo y de allí, directo a mi prepaga para que me hicieran los hisopados, me dijeron que no podían, porque no tenía temperatura. Decidí encerrarme en mi casa. Le dije a mi mamá que cerrara la galería, que se quedara en su casa de Escobar y que tratara de no ver a nadie. Empecé a preocuparme seriamente por mi familia. Mis padres tienen más de 70 años, es decir están dentro del grupo de riesgo. De todos modos, para evitarles la preocupación, no les dije nada a ellos de mis presunciones.
Las obras de Toledo son reconocidas en el mundo.
Las obras de Toledo son reconocidas en el mundo.
-¿Cuándo fue que, finalmente, lograste que te consideraran un caso de probable contagio?
-En un momento, la fiebre llegó a 38, volví a llamar al SAME, me indicaron que tomara un baño de agua tibia para ver si bajaba. Realmente, ni siquiera había tenido fuerzas para desarmar las valijas, mi preocupación aumentaba. La noche siguiente, hice por videollamada una consulta con el médico de mi cobertura, ya que habían pasado diez días de mi regreso y llevaba tres días afiebrado, con alrededor de 38 grados. Después de describir el cuadro y responder a las preguntas que la médica me hizo, decidió activar el protocolo por coronavirus. Entonces si cuando volví a llamar al 107 , me dijeron que vendría una ambulancia. Yo pensé que me harían el hisopado en casa. Cuando tocaron timbre, les dije que les abría y me dijeron que tenía que ir con ellos. Me quedé perplejo, no lo esperaba. En un instante, preparé un bolso de mano, donde puse el cepillo de dientes y el cargador del celular. Cuando salí, me encontré con un operativo de ciencia ficción: barbijos, mamelucos de astronautas, guantes y lentes. Parecía un film, cada vez que recuerdo ese momento, me sigo sorprendiendo. Me llevaron y me pusieron aislado, es decir no podía recibir visitas. Estuve seis días internado.
-¿Cuándo te enteraste que tenías coronavirus?
-Me hicieron varios hisopados, primero para descartar Influenza, si daba negativo, se mandaba el segundo al Malbrán. Pasé por varios momentos  de angustia. Me preguntaron si había pasado por Brasil o algún país tropical, ya que tenía las plaquetas bajas, y existía la posibilidad de tener dengue. Las plaquetas seguían bajando y también vieron manchas en los pulmones. Me mandaron a hacer una tomografía. Me suministraron antibióticos por vía intravenosa y una medicación para la influenza, pensaban que podía tener gripe A. Al día siguiente, el hisopado de la influenza dio negativo. El domingo llegó el resultado positivo del Malbrán por coronavirus. Me quería morir. Pensé en mi madre especialmente, porque habíamos estado juntos e inclusive compartido el mate. Ella me había comentado que estaba un poco engripada, no era muy clara, también admitió que había perdido el olfato, un síntoma del que no se habla mucho acá pero siguiendo a medios extranjeros, es un síntoma bastante frecuente en otros países afectados.
¿Con cuántas personas estuviste en contacto desde tu regreso de Nueva York?
-Con trece personas, las cuales fueron, obviamente todas avisadas. Tuve que ponerme a pensar, en su momento, con quienes había estado para tomar las precauciones y resguardar a esas personas. Me indicaron que tenía que dar aviso al Ministerio de Salud de todas esas personas y hablaron con cada uno de ellas. Imagino la psicosis de cada uno de ellos por sus propios contactos. Todos están aislados y alertados sobre qué hacer en caso de fiebre.
-¿Cómo te sentís ahora?
-Estoy bien, me siento bien, cumpliendo aislamiento obligatorio. Trabajando en mi casa, diseñando para las futuras exposiciones. Agradezco que en mi caso fue leve. Por ejemplo, no necesité respirador; sabemos que no en todos los casos es así. Solamente me ha quedado un poco de tos. De todos modos fue un alerta, para entender que de un momento al otro, todo puede cambiar. El día que volví a casa, subí a mi terraza, tengo muchas plantas, me puse a regarlas, estuve con mis peces. El contacto con el agua fue sanador, me mojé los pies, miré al cielo para dar las gracias por esta oportunidad para apreciar lo importante de la vida. Algo fundamental es agradecer de modo especial, los cuidados y el profesionalismo a la Clínica del Sol. Nunca me sentí tan bien cuidado, desde la señora que venía a limpiar la habitación, dos veces por día,  a todos y cada uno de los médicos y profesionales de la salud que me atendieron. La importancia del buen trato en un momento de angustia donde está en juego nada menos que tu vida. También me sucedió que a partir de mi historia, la gente empezó a contactarme a mi Instagram y me siento bien por poder contar en primera persona y dar una palabra de aliento, un mensaje esperanzador.
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